Niña siria con corazón brasileño

Redacción 04/05/2016 10:43

El comienzo del recorrido de la antorcha olímpica por Brasil tuvo entre sus primeros portadores a una refugiada Siria: Hanan Khaled Daqqah, una niña de 12 años quien tuvo que huir de su país luego de que su padre fuera detenido y amenazado por ayudar a unos amigos a huir de la guerra.

Hanan y su familia dejaron su hogar en Idlib, en el noreste de Siria, y pasaron dos años y medio en un campamento para refugiados en Zaatari (Jordania), antes de empezar en el 2015 una nueva vida en Sao Paulo (Brasil), donde llegaron bajo un programa humanitario del gobierno brasileño.

“Fue un momento muy especial. Amo al pueblo brasileño, yo misma me siento brasileña”, declaró Hanan después de portar la antorcha, y además lanzó un mensaje para todos los refugiados, en donde les deseo que “puedan vivir en paz, sin guerras y con sus amigos”.

Hanan se ha adaptado al estilo de vida brasileño, vive con sus padres, hermanos, tíos y primos en un pequeño departamento y asiste a una escuela pública cerca de su hogar.

Fue elegida para portar el fuego olímpico de Rio 2016 por recomendación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) en Brasil, como parte del mensaje de solidaridad y paz que se busca mandar a través de los Juegos Olímpicos.

“Los Juegos Olímpicos son un evento internacional que representan unidad, solidaridad, respeto y paz entre las personas. Por eso es una oportunidad para llamar la atención del triste drama humano de la peor crisis humanitaria en 70 años”,  mencionó Beto Vasconcelos, presidente de ACNUR Brasil.

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